Hay tardes que surgen así, de manera espontánea, agradable, de esas que sabes a ciencia cierta que se van a quedar grabadas a fuego en tus recuerdos, para siempre...
Mi llalla nació en Granatula, es super coqueta y tiene 92 añazos. Sí señores, 92, uno tras otro, y desde que tengo uso de razón siempre la ví con su almohadilla de bolillos y esos dedos ligeros que tejían sueños... Con toda la paciencia del mundo, ensimismada, hacía con

